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jueves, 5 de febrero de 2015

Brindarse

Hoy es una de esas noches en las que mi hijo de casi 3 meses sólo duerme con el pecho en la boca, o sobre mi pecho. También fue uno de esos días en los que solo estuvo contento, también, con el pecho en la boca. Las horas de sueño de la noche anterior se consumen rápido y, cuando al fin se duerme profundamente a las 3.30 am, yo ya estoy desvelada, y agotada, y malhumorada, y todos los Y que se les puedan ocurrir -la mayoría negativos, por supuesto.

Entonces, mi hijo comienza a roncar suavemente. Lo abrazo un poco más fuerte. Huelo su cabecita tibia, su pelo y su aliento fresco, escucho su respiración profunda, rítmica, suave, y el malestar se va. El malhumor se diluye en el mar encabritado de mi puerperio a flor de piel y me invade una mezcla de amor puro y culpa inevitable.

Sigo desvelada, no voy a poder dormirme por un par de horas. Pienso. Salto de un pensamiento a otro, y, de repente, lo entiendo. Soy imperfectamente humana y estoy inexorablemente puérpera. Voy a enojarme, voy a agotarme y voy a morirme de amor por mi hijo todo al mismo tiempo, varias veces al día, por muchos días. Tal vez por el resto de mis días. Ya no soy la misma y eso está bien. Parte de maternar es aceptar ese cambio profundo que atraviesa el Yo madre y acompañarlo sin trabas ni presiones innecesarias.

Cuando comencé el camino -arduo, por cierto- hacia una maternidad más consciente, jamás creí que sería tan difícil. Y claro, no solo tenía que brindarme a los susurros velados de mis antepasados, sino que tenía que hacer oídos sordos a la sociedad moderna e ignorar más de una veintena de años de existencia puramente adultocéntrica. La crianza más instintiva –me resisto a llamarla “con apego” ya que busco regresar a mis raíces mamíferas sin adherir a una etiqueta– requiere un nivel de simbiosis con la cría que puede resultar agotador. Nuestra cría nos necesita de una forma tan absoluta que eclipsa cualquier necesidad ajena a su pequeño e indefenso ser. Esa necesidad primal contrasta profundamente con las imágenes de maternidad moderna con las que nos bombardean. Es una necesidad que, cuanto más la resiste el cuidador, más desesperada se vuelve. Si elegimos el camino de suplir completamente la necesidad de nuestra cría, vamos a tener que brindarnos en cuerpo, alma y mente.


Brindarme de esa forma tan irracional e incondicional a mi cría es, sin lugar a dudas, uno de los caminos más difíciles que he transitado. Sin embargo, en el proceso he aprendido más sobre mí misma que en cualquier otro momento de mi vida. Voy a enojarme, voy a agotarme y voy a morirme de amor varias veces al día, pero ya no puedo volver atrás, no puedo ignorar mi instinto, el llamado de la naturaleza y de aquel cachorro desvalido que nada entiende de imposiciones sociales y sólo busca seguridad, abrigo y alimento. Sólo busca MAMÁ. Mamá es lo único que necesita y todo lo que puedo brindarle, en la más perfecta de las ecuaciones.

sábado, 3 de enero de 2015

"Si querés llorar, llorá"

A casi dos meses de haber estrenado maternidad por 2da vez, me encuentro haciendo todo al revés de lo que dicta la sociedad, el pediatra, el verdulero, las tías viejas y la tele. Creo que eso es bueno! Por lo menos para mí, no creo en esas cosas que son buenas para todos y todas, ni en generalizar. 

En esta 2da vuelta me encuentro muy crítica de toda la basura consumista que rodea al mundo de las embarazadas y los bebés. Cosas que creo inútiles en un 95%.

Hamacas que vibran, hacen música y se mesen solas, móviles de colores con luces y música, gimnasios para que los bebés se "estimulen", centros de "actividades", bañeras que hacen burbujas y música... los necesitan los bebés para "distraerse" o los necesitan los adultos para que los bebés no molesten? Si ese bebé está cambiado, bañado, alimentado y en brazos y aún así llora, tal vez sea lo que necesite, desahogar alguna angustia profunda, materializar alguna frustración. Sin embargo, nos siguen vendiendo cosas de plástico para reemplazar el contacto humano y nos siguen sumergiendo en la cultura del "no llores" y el consumismo de objetos inútiles.

Tal vez Moria no estaba tan errada con su "si querés llorar, llorá!" just a thought.

viernes, 14 de febrero de 2014

Retoño protagonista de telenovela

Jueves a la tarde. Profesor de la colonia me pide que hable con Retoño porque no se anda portando bien. Hablamos, y Retoño promete mejorar.

Viernes 9 am.

Profe: Hola JP.

*JP le da vuelta la cara*

Profe: No me vas a saludar?

*JP lo mira. Cara de orto profunda*

JP: No. Porque vos hablás mal de mí a mis espaldas.


Andy del Boca un poroto

miércoles, 12 de febrero de 2014

Goteras

Gracias goteras, que me inundan la cocina y la habitación, que hacen un quilombo padre, salvo cuando caen arriba de la tele, no, ahí no hacen ruido, como para cagarme la vida un poco más disimuladamente. 

Gracias gato, que te encanta maullar bajo la lluvia artificial dentro de casa. Gracias perro, que te divertís persiguiendo al felino histriónico, derribando baldes y chapoteando sobre toallas empapadas a tu paso.

Gracias lluvia, por parar aunque sea media hora para evitar que me tire por la ventana en un ataque de nervios.

Gracias Blog, por el espacio para postear cosas inútiles en vez de limpiar.